MAS QUE AMIGOS
El estómago le
daba vueltas mientras sus pupilas dilatadas por el viaje no lograban fijarse en
nada. Podía sentir como la sangre corría por sus venas enfermas, como si fueran
carreteras llenas de clavos. También sentía como aquella sangre infectada era
incapaz de abastecer a sus miembros exhaustos y a sus órganos del oxígeno que
necesitaban. Sus movimientos eran espasmódicos e inconexos. Boqueaba como un
pez fuera del agua intentando llenar su cuerpo de aquello que le faltaba. Había
logrado llegar arrastrándose hasta la puerta de un bar que por desgracia estaba
cerrado. Intentó levantarse, pero sus manos no encontraban dónde asirse.
Imágenes imposibles poblaban su cabeza moviéndose a cámara rápida mientras el
cuerpo le dolía y le gritaba.
Recordaba
vagamente porqué estaba allí: no tenía ningún otro lugar al que ir. Quizá en
aquel lugar tampoco encontrase ayuda, pero no tenía nada que perder, salvo su
propia vida…
