Continuando con mi participación en el #Origireto 2019, aquí teneis el relato correspondiente al mes de Octubre. Vamos pronto a empezar el més con un relato diferente y creo que original. Espero vuestros comentarios para poder mejorar.
para mas datos sobre este fantástico reto creativo podeis visitar:
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Os dejo el relato.
APRESTO
—¡Esto
es una locuraaa!
—¡Te
lo dije, Fausto!¡Uoooo!
Todo giraba a
una velocidad desorbitada. Nuestra liberación había sido espectacular. Carmelo,
Silvano y Jon habían contado siempre la leyenda de que tras la liberación el
mundo estaría lleno de luz y diversión y ahora que lo estábamos viviendo en
nuestros propios cuerpos no podíamos sino darles la razón. El viaje era pura
magia. Desde la llegada de la luz, inundándolo todo y dándonos el aire y el
espacio que durante tanto tiempo nos habían faltado, hasta el torbellino
imparable y húmedo en el que nos encontrábamos, pasando por el emocionante
descenso en caída libre hacia lo desconocido.
Nuestra vida
tras la liberación estaba siendo como ir pasando de una atracción a otra en una
feria de la locura y la alegría. Todos estábamos maravillados. Apenas podíamos
vernos las caras a través de aquel agua que giraba y giraba cada vez más
deprisa, formando una especie de volcán en el centro. Todos nos movíamos de
arriba abajo dejándonos llevar por el movimiento de aquella estupenda piscina
de parque acuático que parecía no tener fin. Definitivamente, la larguísima
espera había merecido la pena.
Durante meses
habíamos permanecido hacinados a oscuras y sin apenas aire en la más absoluta
quietud. Algún repentino movimiento seco y unas horas de traqueteo nos habían
llevado a otro lugar donde seguimos sin luz, sin aire y sin movimiento. Durante
todo el tiempo después del traqueteo habíamos notado que hacía más calor que en
el lugar donde nos habían tenido antes. Pero esa era la única pista que
teníamos del mundo exterior. Nuestro añorado mundo exterior, donde habíamos
sido creados y donde nos habíamos conocido unos a otros.
Según contaba
Silvano aquel lugar se llamaba laboratorio ¡Vaya nombre más ridículo! El había
permanecido allí, entre unas enormes paredes metálicas hasta que un día el aire
le llevó hasta donde estábamos nosotros, que acabábamos de ver la luz. Aquella
luz apenas nos duró un instante, pues rápidamente nos dejaron caer en nuestras
celdas y las sellaron, dejándonos en la más absoluta oscuridad a todos amontonados.
Pasamos mucho miedo en aquel primer momento, hasta que Silvano, Carmelo y Jon
lograron hacerse oir y nos tranquilizaron un poco. Nos dieron sobre todo
esperanzas, aunque ninguno estábamos seguros de que ellos mismos las tuvieran.
Por aquel entonces sí que tuvimos un poco de movimiento. Silvano decía que nos
estaban empaquetando y etiquetando, significara lo que significase aquello.
Todos le creímos, a él y a los otros dos veteranos, porque los tres decían que habían
tenido una larga vida en aquel exterior estridente y luminoso.
Contaban como
una ráfaga de aire les había apartado de sus hermanos y les había abandonado a
su suerte en aquel lugar aséptico y frío. Desde lo que acabó siendo su hogar
veían como día tras día miles de los nuestros se creaban solo para ser
encerrados en celdas de papel plastificado y luego esas celdas eran
empaquetadas y etiquetadas por unos monstruos extraños, gigantescos y de piel
cálida, como si fueran de carne. Decían que todas las celdas que aquellos
horripilantes monstruos se llevaban, jamás volvían.
También
contaron que una vez vieron como uno de esos seres enormes abría una celda y
liberaba a miles de los nuestros en una piscina gigante y como pudieron oir los
gritos y risas de júbilo y disfrute de nuestros congéneres. Después el monstruo
agarró la piscina con sus enormes patas y nunca más volvieron a saber de ellos.
Aquellas
leyendas que contaban nos mantenían expectantes y esperanzados, porque sabíamos
que tras la penitencia de nuestro encierro vendría el paraíso de la felicidad,
antes o después, seguramente. Lo cierto es que no estábamos muy seguros de que
eso fuera a ser así, pero necesitábamos algo a lo que agarrarnos para seguir
adelante y no tirar la toalla. Por suerte para todos nosotros resultó que todas
las historias eran verdaderas. Y allí estábamos, disfrutando de la vida a tope.
Una nueva
atracción se acercaba. Los monstruos gigantescos se acercaron a por la piscina
en la que estábamos y con sus enormes garras la levantaron sin problemas. Nos
llevaban a alguna parte. Nos entró el pánico, pero Jon nos convenció de que no
debíamos tenerlo porque lo que se avecinaba seguro que sería divertido.
De repente
sentimos una fuerte succión. Una succión que nos impulsaba hacia un ascensor
transparente, una especie de tubo por el que todos iban subiendo
irremediablemente. Todos subían felices ¿qué nueva atracción nos esperaba en el
fantástico mundo exterior?
A través del
cristal de la enorme piscina en la que seguía girando cada vez más cerca del
tubo pude ver una réplica de uno de los monstruos gigantes. Estaba seguro de
que no era un monstruo porque no tenía ni garras, ni cabeza. Lo que sí que
tenía era un enorme vestido de reina. Vi como mis amigos salían despedidos con
una inusitada fuerza contra la falda de aquel imponente vestido blanco. Parecía
un buen sitio para vivir, pero sentía mucho miedo de lo que nos podría deparar
esa nueva vida.
En aquel
momento el tubo me aspiró y en pocos segundos salí despedido a toda velocidad,
envuelto en una burbuja del mismo líquido de la piscina y fui a estamparme en
la tela del vestido de reina. Era un lugar cálido y suave. Mis amigos estaban a
mi alrededor, descansando del enorme viaje que nos había proporcionado nuestra
liberación. Sería feliz allí.
—Yo
no le pondría más apresto.
—Mira
la foto de novia de mi madre. Este vestido necesita más volumen para que
realmente se parezca al suyo. No me casaré con él si no logro que sea igualito
al de la foto.
—Vale,
haremos más apresto. Dame otro sobrecito, que voy a por más agua para hacerlo.
Sin saberlo,
Lorena y Mila estaban liberando a un montón de los nuestros cada vez que abrían
un sobrecito de apresto de almidón. Y si todos íbamos a ir a parar a aquel
precioso y cálido vestido, todos podríamos ser felices allí.
Este relato está enmarcado en el Reto de escritura de #OrigiReto2019.
· Objetivo 16:EScribe un relato que transcurra bajo el agua.
· Objeto oculto: nº26: Un vestido de novia.
· Objeto oculto: nº28: Un ascensor.
· Palabras:1002 (milpalabrista)·
Además: he usado el objeto 23, una foto vieja y he incluido en la publicación una imagen muy chula del vestido de novia que utilizó supuestamente Isabel de Baviera. Que no puntúa, ya lo sé...





